RECONOCIMIENTO
AL VALOR
Por Sofía
Flores
Han
trascurrido 16 años desde la orgullosa operación Chavín de Huantar ocurrida el
22 de Abril de 1997, un rescate catalogado como impecable y merecedor de
grandes elogios internacionalmente solo comparado con el rescate de Entebbe en
Uganda.
Para muchos
es conocida la acción de las fuerzas que intervinieron en esta exitosa operación,
sin embargo la indiferencia de los gobiernos de Alejandro Toledo y Alan García al
no perennizar los tiempos caóticos del terrorismo en las mentes de nuestras
futuras generaciones , así como la actitud defensora de las asociaciones de
Derechos humanos hacia los terroristas, han provocado una sociedad sin memoria
, sin gratitud hacia quienes tuvieron en su destino enfrentar abiertamente a
estos grupos subversivos , quienes con sus secuestros, atentados y muerte habían
generado un clima de terror , intimidación y muerte.
El gobierno
de Alejandro Toledo con su comisión de la verdad y reconciliación solo busco abrir
más las heridas de una época cruel, fracasando en su verdadero rol de reconciliación,
esta comisión solo sirvió para investigar, denunciar y condenar en forma
parcializada hacia los miembros de las fuerzas armadas, esta comisión tuvo el
matiz de ser el instrumento de las asociaciones de derechos humanos para
iniciar una persecución implacable contra nuestros defensores, no se respetó la autonomía de los fueros
militares ni nuestra soberanía democrática, con el apoyo de políticos quienes
defendieron sus intereses personales mas no los de la nacion.
Las
Asociaciones de DDHH permitieron la absolución e indemnización a sentenciados
por terrorismo y a sus familiares, una situación
injusta e indigna por cuanto ellos atentaron contra los derechos de civiles indefensos,
en cambio a nuestros defensores se les inicio procesos e investigaciones sobre
su accionar en las operaciones antisubversivas, para los sobrevivientes, inválidos, muertos o sus familias solo hubo
una compensación, persecución judicial e indiferencia.
Estas
injusticias seguirán mientras no formemos peruanos conscientes de nuestra
historia, recuperemos el nacionalismo de
amor a la patria y la confianza hacia nuestras instituciones defensoras, este
es un trabajo que no solo concierne al gobierno sino a todos, en especial a los
maestros quienes tienen la misión de formar a nuestros futuros representantes,
para ello es necesario rescatar la memoria de nuestros mártires y defensores de
la nación.
Como toda institución
creada por el hombre ninguna es perfecta, pero ello no sirva para despojarnos
de la confianza necesaria en quienes en momento de conflicto son los primeros
en sacrificar su familia, su bienestar, sus sueños y su vida.
En tiempos de conflicto estos defensores son
nuestros salvadores, en tiempos de paz los llamamos criminales, acaso sin
guardar el discernimiento de la naturaleza de su misión, en una operación o
campo de batalla, sin medir que son seres humanos, no maquinas en acción sin opción
a error.
Estos
hombres están reflejados en los valientes comandos que luchan mientras nosotros
dormimos, pasan frio, calor, hambre, mientras nosotros nos sentamos cómodamente
a recibir nuestros alimentos, sienten temor y angustia por su vida, mientras
nosotros reímos, extrañan a sus seres queridos, mientras nosotros gozamos de
tenerlos a nuestro lado, estos hombres optaron por el anhelo de servir a su nación,
los tuvimos, los tenemos ahora y los tendremos siempre.
Un símbolo
reflejado con orgullo y dignidad está en nuestros valerosos comandos CHAVÍN DE HUANTAR, gestores de la mejor
operación de rescate a nivel internacional, recibiendo elogios que aquí en Perú
no se les da, por el contrario aún pesa sobre ellos una sentencia perdida y
sumergida en los anales de nuestra burocracia, ante la falta de decisión y valentía
para no permitir el vejamiento, la ingratitud e injusticia hacia una operación de
rescate que debería darnos gloria y orgullo nacional.
Seamos
nosotros la voz por aquellos que claman no solo justicia sino respeto a su
memoria y su ideal de amor a la patria.